Tuesday, March 1, 2011

No es para menos

Los canales. (Foto: Raquel Pérez) Como si se tratara de una ley de tránsito veneciana, en Cuba las críticas políticas deben circular siempre por "los canales correspondientes", de lo contrario pueden ser tomadas como malintencionadas e incluso contrarrevolucionarias.

Eso sí, canales no faltan, desde los Comités de Defensa de la Revolución, la rendición de cuentas del delegado, las reuniones del Partido y la Juventud, de la Federación de Mujeres, de los sindicatos, de la asociación de estudiantes, asambleas de producción, etc.

Todos los cubanos tienen por lo menos un "canal correspondiente" a través del cual opinar sobre los temas más diversos. Las cosas se complican cuando la critica hay que hacerla a través del funcionario criticado o de algún amigo suyo.

Y es difícil porque los canales siempre terminan uniéndose. En un centro de trabajo, por ejemplo, da igual usar el canal partidario, el sindical o el administrativo, porque al final todos terminan tomando café en la dirección de la empresa.

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